“En plena pandemia”

by | abr. 9, 2020 | Cartes dels lectors

 

[TEXT: Pascual Miñana]

 

“Ya no se escuchan aplausos en los teatros, ni gritar los goles en los estadios. Ya no se baila en las discotecas, ni se nada en las piscinas. Ya no hay atascos en las carreteras, ni aglomeraciones para cruzar un paso de cebra en las grandes avenidas, ni se ven a los ciclistas domingueros circular por nuestras carreteras. Ya no se ven esas manadas de chavales cargados con sus pesadas mochilas hacia una misma dirección, ni se nos ve acelerados para llevar a nuestros hijos en coche al cole los que estamos más lejos, por qué son las nueve menos cinco, ni se ven a esos críos sentados en la salida del colegio esperando al padre que llega tarde a recogerlos, ni se escuchan a los niños por la tarde en los parques. Ya no se ven a los mayores contemplar con detenimiento las obras en las vías públicas, ni las terrazas llenas de gente tomando cafés o cervezas. Ya no se aglomeran, en mayor parte las mujeres, los sábados en los grandes almacenes, ni a los deportistas salir a correr. Solo se ven personas solitarias, con guantes y mascarillas, en alguno de los casos asustadas, sufriendo en silencio la perdida de un conocido, un amigo o lo peor, un familiar, con bolsas llenas de comida, saliendo y entrando en los supermercados, carnicerías, fruterías y pescaderías. O con la excusa de sacar al perro, para poder dar la vuelta a la manzana. 

 

Estamos unidos contra una causa que nos afecta a todos, pues ya no hay o por lo menos no se oyen esas diferencias entre provincias, o partes del estado, o con nuestros vecinos, compañeros, amigos e incluso familiares por formas de pensar diferente en política, ni religión, ni entre razas que nos separan. En ese sentido estamos más unidos y cada día a las veinte horas salimos al balcón de nuestras casas para aplaudir a los auténticos héroes de esta pandémia, los limpiadores, los cuidadores, los camilleros y auxiliares, enfermeros y conductores de ambulancia, farmacéuticos y médicos, a los trabajadores de la alimentación y transportistas y a aquellos empleados de fábricas que ahora han cambiado sus tareas para fabricar mascarillas, guantes y respiradores. Con los autónomos que por desgracia no trabajan en ninguno de esos sectores y que a pesar de no poder seguir trabajando les siguen cobrando la cuota.

 

Si, cierto, pero nos estamos aislando en nosotros mismos, protegiéndonos de todo aquello que no sea “mi yo”. Y si este aislamiento se sigue prolongando, si no se encuentra una solución pronto a este caos social, nos acabará por afectar de una manera preocupante, pues ya hay hogares que están viviendo grandes dramas. Drama al perder a un familiar cercano, pero peor es no poder despedirte de él, no poder abrazarlo por última vez, ni siquiera poder verlo y no sentirte arropado tras su pérdida por la gente a la que le importas, pues los tanatorios están vacíos, si, vacíos de gente vivas pero llenos de cadáveres. Y en muchos casos la familia no sabe ni en qué tanatorio está ese familiar. O los que están infectados en casa y deben de estar aislados de sus propios hijos, hermanos o padres bajo el mismo techo, en habitaciones separadas, sin poder abrazarse, ni besarse, ni sentir una simple caricia. 

 

Siempre habíamos visto las pandemias por televisión en películas recreando escenas inverosímiles, de situaciones agónicas, o leyendo libros de historia, en donde gracias a frescos y escritos podíamos intuir lo que pasaron nuestros antepasados a lo largo de la historia con pandemias como la peste negra, la viruela o la Gripe Española, pero jamás creímos que lo fuéramos a vivir nosotros mismos en realidad. Y tuvimos algunos avisos en el pasado reciente, con la Gripe Aviar, o el temido ébola. Pero la realidad supera en muchos casos la ficción, y ésta no iba a ser menos. Si, la gente no se convierte en Zombie, solo nos faltaría eso verdad, o nos mata en pocas horas sin dejar supervivientes, pero realmente el drama  vivido es tan duro o más que en las películas, pues los films no dejan de ser una ficción elevada a la exageración y esto es la realidad.

 

Cuando pasen los años sabremos toda la verdad de lo que se esconde detrás del coronavirus o por lo menos algo más que ahora. Recordaremos estas fechas con dolor y angustia en muchos casos y citaremos las historias que en ella están surgiendo para explicárselas  a nuestros seres queridos, pero jamás podrán hacerse a  la idea y esperamos que jamás tengan que hacerlo.

 

Solo podemos salir de ésta juntos y juntos lo conseguiremos. 

 

Y no nos olvidemos nunca de dar un abrazo de más,  de besar más a menudo y sobre todo de siempre amar con pasión y entregar sin miedo ni vergüenza un “te quiero”, pues nunca sobra un abrazo de más si se hace con franqueza, ni un beso si se hace con sentimiento, ni se puede amar sin sentir que se ama, por eso es tan necesario decir “te quiero”. 

 

No te aisles de aquellas personas que realmente te importan y de aquellas a las que tú les importas, pues ellos son los que te harán sentirte querido y son las que podrán impedir que te aisles del mundo.

 

Dedicado a todos mis conocidos, amigos y familiares que tanto echo de menos entre estas cuatro paredes a un piso de altura de la realidad que está azotando mi planeta.”

 

Pascual Miñana Garcia

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