Hace más o menos dos años, durante el confinamiento del 2020, la gente de España e Italia salía a los balcones y ventanas o se reunía en las calles para quitarse el miedo a la pandemia del coronavirus COVID-19 y aplaudir a los sanitarios por el desarrollo de su esforzado trabajo, que en bastantes ocasiones les llevó a la muerte. Lo primero se realizaba con músicas variadas. En el caso de España se ponía con altavoces la canción “Resistiré” del Dúo Dinámico; en el caso italiano se ponía su himno nacional. En ambas naciones también se cantaba ópera u otras canciones líricas, a veces acompañadas por instrumentos y cantos corales populares. Parecía como una especie de exorcismo y defensa social contra la enfermedad que solidarizaba y unía psicológicamente al vecindario. Y esos actos se solían realizar a una hora determinada (en Barcelona a las 20h) cada día.

Esta guerra fue contra un coronavirus, que mataba personas a diestro y siniestro por todo el mundo. Los virus son parásitos celulares obligados que constan de ácidos nucleicos rodeados por una envoltura proteica; no se les considera seres vivos.

Pero la guerra actual de Rusia contra Ucrania es entre humanos, no hay otros entes que intervengan. Es una locura ver o leer las atrocidades que se llevan a cabo en ella y que favorecen a las industrias armamentista y energética. Por otro lado, dicha guerra perjudica a mucha gente, empezando por los exiliados y reubicados ucranianos, que son acogidos solidariamente por personas e instituciones de otros lugares y terminando por todos los habitantes de Europa, que sufren subidas de toda clase de alimentos y suministros energéticos.  No voy a extenderme sobre quién ha iniciado y quien tiene la culpa de las masacres ocasionadas, puesto que casi todo el mundo lo sabe. Lo que pretendo es concienciar a la sociedad de que esto se pare lo antes posible. Y lo que propongo es hacer algo parecido a lo que ocurrió en la pandemia. Que la gente ponga en sus balcones o ventanas la bandera de Ucrania (vale 6 euros en Amazon), con la palabra PAZ (PEACE), que griten las veces que quieran BASTA YA, PAZ EN UCRANIA, ya sea desde su casa o en las plazas, y que por altavoces caseros suene el Himno de Ucrania, que se puede bajar por Youtube.

Si estas cosas sencillas son seguidas por mucha gente y los medios de comunicación se hacen eco, podrían influir en la decisión final, o por lo menos avergonzar a los causantes, aunque no creo que tengan vergüenza.

Tomàs Munilla<br>
Tomàs Munilla

Biòleg jubilat i veí del Turó de Sant Pau de Bellaterra. Ha estat professor de la UAB durant 40 anys i s’ha dedicat principalment a la biologia i a la zoologia marina. Acumula més de 65 publicacions i 20 congressos i actualment s’interessa pel canvi climàtic i la política en general.